Yo soy
Rinoceronte, grito como el
Kratos de baratillo que nos compró Niño Manga y hoy come polvo y organismos heterocelulares colgado de una vieja rama.
Lo que ha pasado en
Mamut Circus en este tiempo que estuve de vacaciones en
Marina D'Or ha sido espantoso.
Cápsula era una mis becarias. Yo confiaba en ella (de hecho dejé al
Chuki de Cieza, el más inútil de mis subalternos, vigilándola con la mirada estrábica fija en ella y la salida a la vez). Yo confiaba en ella pero ella no confiaba en sí misma.
Eligió con mucho temor una pieza dura de cazar:
Luna Miguel. Luna Miguel es una niña guapa que se hace fotos, lee y copia y escribe versos en su blog. Proviene de una tierra yerma como la mía, llamada
Armería. Sus versos nunca me parecieron suficiente como para estar aquí, porque para estar aquí hay que ramonear de la meninge infectada cosas como ésta:
"
Y si...los niños palestinos hubieran tenido regalos...
sus padres siguieran vivos...
hubiera desaparecido la pena de muerte...
todo el mundo hiciese el bien a su alrededor...
cada futbolista donara el dinero que no le hace falta para vivir...
los de la prensa rosa se jubilasen...
nadie matara por cuestiones de religión...
nadie matara...
los chabolistas tuvieran un váter limpio cada mañana...
el paro no siguiera subiendo...
las familias de clase alta no se partieran por herencias malavenidas...
cada persona del mundo tuviera derecho a sanidad pública...
todo humano supiera leer y escribir...
cualquier persona te tendiera la mano si te caes...
Bush no hubiera "descubierto" armas nucleares...
el respeto fuera algo universalmente extendido...
todo trabajo fuese reconocido como se merece...
la economía occidental no se rigiera por el capitalismo...??
Todo podría ser de otra manera. Aunque no se consiga, siempre se intenta, porque algo se avanzará."
Autora:
Paula. No hablemos más de ello. No seamos tan
oportunistas como Paula. O sí, pero luego.
Cápsula castigó a Luna Miguel por ser demasiado
guapa, y Luna Miguel no es tan guapa.
Además no escribe nada mal, la chica. Eso es lo que la mantendrá siempre en la oscuridad o en el estupro: ser guapa y no escribir mal.
Suerte, Luna Miguel.Después un digno adversario, es decir: un mamut que blande los colmillos contra los cazadores y ríe cuando éstos cuelgan de sus propias entrañas, desgarró mi abrigo de Emporio Arturo. Advirtió que yo, sí, yo, el omnisciente, el único cerebro que sobrevive después de la hecatombe, había escrito mal el nombre de
San Escrivá de Balaguer. Aquí, grabado en la piedra, queda mi error. Jamás lo perdonéis.
Hablaré ahora de la mala poesía. La poesía repugnante.
Las huestes de Luna Miguel nos dejaron evidentes muestras de heces mentales durante la batalla. Paula, sea quien sea, la perdida, es una. Os haré un pequeño regalo, amantísimos de lo que no son versos, idolatrantes súbditos de la carencia y enemigos de la plenitud del verbo:
Sin saber adóndeHas caído, sin proponértelo
el otoño te ha llevado consigo.
Yaces en la acera
ignorando cuál es tu destino,
y sólo mantienes un deseo:
que la primavera te devuelva a tu ser.
Veamos. Un poema debe decir lo que nos pasa, lo que le pasa al lenguaje, sin que el lenguaje lo sepa. ¿Qué nos dice este poema que el lenguaje no supiera? Nada. ¿Qué nos dice que nos pasa? Una noche, por beber demasiado, tropezamos y caemos.
El otoño, metáfora de la uva que se prepara para la vendimia, es el vino. El deseo que mantienes, recibir tu ansiada inyección de B-12, no te librará de la resaca. Esto a Paula se le escapa. Te devolverá tu ser otra cerveza, un veranillo de
san Martín.A un buen poema no lo destruye el ingenio. Es como
Juan Carlos Suñén me dijo:
Ángel González es un estafador. Y yo me jacté: Lo sé. Y él respondió: demuéstralo, orinal repleto. Ante mi duda, ejemplificó así: "Mi alma corre pero no tiene pies". (Ángel González) (Quizás no sea alma, quizás sea verso, lo que sea). Suñén dijo: Coño, Ángel,
tu alma es una cortina.Así se mata a un mamut. Antes de que todo se fuera al traste, antes de que fuera destruida, con todo lo demás, la última universidad que nos quedaba, Suñén me demostró que uno caza y nunca será un cazador. Que por escribir uno no es escritor.
Ah. Quedaba una cosa por decir: Bienvenidos de nuevo.